Déjame extasiarme a tu lado, déjame sentirme como nunca lo he podido hacer, déjame extasiarme, solo eso quiero.
Aquí todo es tan inefable, están todos locos, algunas veces me susurran al oído que yo también lo estoy, no lo creo, solo vivo en este mundo, un mundo único donde todo es fantástico, donde puedo perderme porque me vuelvo diminuta al lado de esto, el viento muchas veces me eleva a lo sublime, pero yo quiero que esto sea puro, quiero volver a perderme y no volver. Porque este es mi mundo, donde todo es eterno, donde alguna vez encontré la puerta hacía él y no pude evitar dejarme llevar para entrar.
Este mundo a veces lo rodea la obscuridad, es como un túnel largo y angosto, lo envuelve por completo, esto va mas allá.
Cuando pasan cosas como esas ocurre una guerra, no, no es esa típica guerra como troya, me refiero a esa donde no sabes ni siquiera como discernir. Es una guerra interna.
Me acompaña la luna de la mano cuando quiero caminar por la noche y tengo miedo, ella me muestra el mundo desde arriba, desde otra perspectiva, en esos momentos suelo darme cuenta de cosas que nadie mas puede ver, a veces quedo muy impactada, otras solo me dan ganas de reírme con las estrellas de colores.
Y así paso días en este mundo donde todo es inefable y yo sigo siendo diminuta.
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